Cienfuegos : la cosmogonía

CIENFUEGOS : LA COSMOGONÍA

Por Emma Sofía Morales

Jagua fue su primer nombre y en lenguaje aborigen significa “manantial, origen, riqueza…” 

Hoy es la ciudad de Cienfuegos, al centro sur de Cuba, y la génesis proveniente de los primitivos pobladores de la región, seduce por su  fantástica hermosura.  Así llegó desde principio de los tiempos hasta nuestros días…

Según el libro Leyendas cienfuegueras, de Adrián del Valle, en tiempos remotos, Huión, el Sol, se elevaba en el cielo para alumbrar a Ocón , la Tierra, todavía huérfana de la presencia del ser humano, por eso, de su mágico conjuro nació Hamao, el primer hombre. 

Entre la soledad, sentía Hamao languidecer su existencia, hasta que la sensible Maroya, la Luna, se compadeció y le dio una compañera: Guanaroca., la primera mujer, y de su pasión nació Imao, el primer hijo, malogrado más tarde a causa de los celos de su padre.

Cronistas e historiadores coinciden en que los primitivos habitantes de lo que es hoy Cienfuegos pertenecientes a la etapa precolombina rendían culto al Sol y a la Luna por creer que fueron ambos los creadores del género humano, al tiempo que los consideraban  como la fuente del Bien Supremo. También tributaban culto al Espíritu del Mal. 

Celebraban sus fiestas religiosas en el plenilunio, principalmente después de los solsticios de primavera e invierno; las primeras dedicadas al Sol y las segundas a la Luna. Tenían, además, una fiesta suntuosa, consagrada a la “Deidad de la Muerte”. 

La planta denominada majagua, constituía el árbol sagrado de los aborígenes de Jagua y era utilizado como amuleto contra la infidelidad conyugal para evitar la maléfica influencia del espíritu de Aycayía, castigada por su conducta libertina a vagar eternamente en las aguas de la bahía.

Escultura de Aycayía, en el bloque central del hotel Faro Luna, Cienfuegos


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